martes, 27 de noviembre de 2012

Aportaciones desde un plano colaborativo y terapéutico de rehabilitación, educación y reeducación para personas con necesidades especiales


 
Lucy Sepúlveda V.
Doctora en Educación.
Ha sido profesora del programa de Segunda Titulación en Educación Diferencial, UAHC.


Introducción con matiz aclaratorio

Surgen infinidades de preguntas en relación a la urgencia y beneficio de terapias alternativas, como un modo de complementación al fenómeno del bienestar y salutogénesis de la sociedad, ya sean desde vertientes educativas o coterapéuticas. Actualmente, y debido a las grandes transformaciones y cambios inesperados (con crisis económicas incluidas) que acontecen en el mundo, el individuo tiene que hacer frente a los diversos dilemas, para los cuales, la mayoría de las veces no se encuentra ni mínimamente preparado. De ahí que asistimos a un fenómeno con tintes de “cultura psicoterapéutica”[1] de gran envergadura y variedad, cuyo ideario es llenar ese espacio existencial, esa carencia de ser, para poder afrontar dimensiones súbitas que se presentan.

Es posible que, mediante la educación y la auto-educación, se desarrolle una actitud de vida más saludable que permita vislumbrar respuestas internas frente a los desafíos cotidianos. Sin embargo, se hace necesario, a veces, partir de ayudas extra convencionales, como es el caso de la integración de terapias de medicina convencional (alópata) y complementaria, las cuales, por lo general, originan un creciente interés y apoyos, ya que mediante ellas se fortalece el clima emocional de la persona que la practica. De tal modo, que terapias inofensivas como masajes, relajación y otras acciones “sanadoras” desempeñan un papel importante en los cuidados paliativos (alivio de los síntomas), ya que para algunos pacientes, esta complementariedad médica (también llamada medicina integradora o curación holística, como forma de tratamientos que pueden administrarse junto a la medicina occidental tradicional), puede ayudar al alivio del dolor, sufrimiento y la ansiedad, síntomas producidos por los efectos secundarios y colaterales de alguna enfermedad.

De acuerdo con estas consideraciones, la intervención postularía por una trayectoria más humanizada e integrativa en el tratamiento de algunas dolencias, ya que se ha dado el caso que los procedimientos convencionales no han tenido acceso, ni han solucionado problemas sucintos, de ahí la trascendencia de terapias conjuntadas, integrativas que apoyen el tratamiento de diversas patologías…y, de esa manera, apoyar en la resolución de problemas de sus usuarios (Torres Chomón, 2010, p. 28). Podemos recordar que en el pasado, esta medicina complementaria era considerada como curas “milagrosas” e incluso vistas como ineficaces o fraudulentas. 

Una aclaración que realiza Walters[2] al respecto, y que conviene tener presente, es que a veces se hace referencia, de manera errónea, a la medicina complementaria como “terapia alternativa” o “medicina alternativa” y es importante diferenciarlas. La medicina complementaria cuenta con el reconocimiento y la aprobación de muchos profesionales médicos y estamentos gubernamentales, mientras que la terapia alternativa no. A modo de ejemplo, frecuentemente la medicina complementaria se administra en el caso concreto del cáncer, junto con la quimioterapia, mientras que la medicina alternativa se administraría en lugar de la quimioterapia e incluye tratamientos no aprobados ni comprobados que pueden resultar dañinos. Ahora bien, antes de comenzar cualquier forma de terapia adicional, independientemente del tipo de medicina complementaria que se decida explorar, es recomendable la consulta previa al médico tratante.


¿Qué tipos de terapias complementarias podemos mencionar?

Los expertos clasifican la medicina complementaria en cinco categorías[3]: Sistemas sensoriales, cognitivos, expresivos, físicos y médicos. Lo característico de esta medicina es que tiene terapias complementarias también de matices sensoriales donde se trabajan junto con los cinco sentidos: olfato, vista, gusto, oído y tacto, la energía general del cuerpo. Esto último se basa en que el Ser Humano es como un Ser Energético, lleno de canales por los que la energía se mueve en nuestro cuerpo[4]. Un hecho acorde con ello lo encontramos en la práctica del yoga. Este ejercicio tiene relación con prácticas físicas y respiratorias, relajación profunda y consciente, meditación, autoestudio, disciplina, espiritualidad, etc. Su fin, según Contreras (20010), es reorientar la tensión, la insatisfacción y el desequilibrio, lográndose a través de su práctica un mayor bienestar, más paz, más sentido y más armonía (p. 20).

A continuación detallaremos algunos tipos de terapias complementarias más en boga[5]:

  • Aromaterapia: La teoría de esta terapia complementaria es que los aceites esenciales son absorbidos por el cuerpo a través de los poros de la piel durante los masajes, o por inhalación a través de las fosas nasales. Los aromas liberados por el aceite actúan sobre el hipotálamo, una parte del cerebro que influye en el sistema hormonal. Por lo tanto, en teoría, un olor podría influir sobre el humor, el metabolismo, los niveles de estrés y la libido. La investigación clínica acerca de los efectos de los aceites esenciales sobre las enfermedades no es amplia, pero los efectos psicológicos del olfato se han estudiado con mayor profundidad. Algunos aceites esenciales comúnmente utilizados son los de camomila (manzanilla), lavanda, menta, romero, sándalo y árbol de té. Existen informes contradictorios en relación con las propiedades y los usos de los aceites. Sin embargo podríamos añadir que las respuestas a los aromas dependen, en gran medida, de cada persona.

  • La terapia de paisajismo consiste en mostrar paisajes tranquilos y relajantes a los pacientes, escenas que evocan calma y tranquilidad. Estos paisajes se pueden ver en un ambiente oscuro mediante la proyección de diapositivas o de videos, o bien en libros de arte u obras de arte reales. La terapia de paisajismo a menudo se usa como técnica de distracción para ayudar a controlar el dolor y la ansiedad.  

  • La musicoterapia es una forma de arte expresiva diseñada para ayudar a los individuos a alcanzar armonía y equilibrio. La musicoterapia puede consistir tanto en escuchar como en interpretar música, por medio de ella, las personas exploran sus problemas emocionales, espirituales y de conducta. Esta actividad puede ayudar a los pacientes a liberar sus emociones y a relajarse.

  • Los masajes constituyen una forma de medicina complementaria que utiliza las terminaciones nerviosas del cuerpo y determinados puntos de presión para inducir la relajación. Hay muchos tipos de masajes, por ejemplo: el Shiatsu, el método Hellerwork y la Reflexología. Sin embargo, la variante más generalizada utiliza los cinco movimientos básicos del masaje sueco: effleurage (movimientos deslizantes, lentos y rítmicos en la dirección del flujo sanguíneo hacia el corazón), petrissage (masaje, presión y rotación sobre los grupos musculares), fricción (presión continua o movimientos circulares fuertes, a menudo alrededor de las articulaciones), percusión (golpes con las manos sobre el cuerpo) y vibración (movimiento rápido, sacudiendo el músculo hacia atrás y adelante). La terapia con masajes se ha utilizado para tratar el estrés y la ansiedad, mejorar el humor, inducir la relajación y controlar el dolor.  Por otra parte, la aplicación de masajes en los pies ha demostrado tener un efecto positivo sobre la percepción del dolor, las náuseas y la relajación de los pacientes. 

¿Pueden estos tipos de terapias implicar conceptos y aprendizaje significativos?

Si consideramos “las terapias” como prácticas curativas que interceden, a nivel cognitivo con ámbitos de aprendizajes significativos, debemos manifestar que, lo esencial de ellas es, por un lado, el sentido de coherencia individual, al ser aplicadas y, por otro, su adecuación según el logro que queramos obtener. Para ello, la ejercitación y práctica a realizar debe ir lentamente internalizándose mediante secuencias y estrategias con rango de interacción cognitiva. Por ejemplo, cuando una persona aprende significativamente que el caballo es un animal (mamífero) de cuatro patas sobre el cual se puede cabalgar, al trabajar la técnica de equinoterapia, el significado para la persona que va a practicar dicha destreza proviene de la interacción con el concepto previo de mamífero que incluye animales de cuatro patas familiares y conocidos (perros, gatos, etc.). El resultado de ese aprendizaje, a través de la cercanía y contacto es, en sí, un enriquecimiento obtenido mediante la elaboración y retención de conocimientos previos, que sirvieron de anclaje cognitivo (proceso que Ausubel llamó asimilación, en Moreira, 2010, p. 13). En esta situación de aprendizaje terapéutico, el material que intercede (caballo) debe tener ese potencial significativo, es decir, un lógica significativa inherente al propio contenido (terapia), organizado y relacionado con la estructura cognitiva del aprendiz, en esta interacción también intervienen aspectos colaborativos, sociales y cooperativos.

Podemos añadir que las acciones terapéuticas, de secuencias especificas, puede tener diversas naturalezas (aromaterapia, musicoterapia, masajes, etc.), pero lo característico de ellas es que guardan relación directa y acorde en su aplicación, con el tratamiento de la enfermedad o carencia del individuo hacia el cual van dirigida. Si adecuáramos el modelo triádico de Gowin (1981) a una situación, en el cual un episodio de enseñanza-aprendizaje se caracteriza por compartir significados entre alumno y profesor (lo que en nuestro caso equivaldría a paciente y terapeuta), con respecto a conocimientos vehiculados por materiales de carácter educativo (los cuales serían materiales con sentido terapéuticos), en este escenario, el conocimiento previo es la variable facilitadora que predispone al aprendizaje-terapia, para ello resulta necesario contar con la disposición del paciente, por lo que hay que actuar con cautela para generar aprendizaje significativos que generen óptimas condiciones terapéuticas.

En esta línea de adecuación significativa con carácter curativo, llegamos a la idea humanista de Novak (1981), quien define el aprendizaje significativo como subyacente a la integración positiva y constructiva de pensamiento, sentimientos y acciones, ya que el ser humano piensa, actúa y siente de manera integrada, positiva o negativamente. La postura de Novak, congruente con nuestra mirada, aporta como novedad que cuando el aprendizaje es significativo, la integración es positiva y lleva al engrandecimiento de la persona. Ahora bien, al tratarse de acciones socioculturales de dimensiones y prácticas con fines terapéuticos beneficiosas para el individuo ¿pueden estas premisas extraídas del ámbito educativo ser trasladadas y adecuadas a situaciones curativas? Creemos que sí, ya que desde la noción de salutogénesis, desde el sentido de coherencia individual, cada persona debe encontrar para sí mismo una sensibilidad para entender o interpretar de modo positivo los diversos desafíos existenciales que le salen al camino, insertándolos en un todo que tenga un sentido, donde el ser humano encuentre algún significado en lo que piensa, siente, realiza y en todo lo que le acontece, puesto que en ello hay conocimientos previos, hay soportes ya existentes en la estructura cognitiva, elaborados internamente y relacionados con el medio sociocultural y físico.

Un caso particular: La Equinoterapia como Técnica Complementaria y de Intervención en la Diferencia[6]

Una vez descritos los campo de terapias complementarias y alternativas, nos centraremos en la equinoterapia, por su carácter estimulante y de reconstituyente emocional, paradigma idóneo para ser aplicado en personas con algún tipo de discapacidad. El grupo de trastornos en el cual es utilizable este tipo de terapia abarca desde personas con discapacidad mental hasta ámbitos del autismo o personas con problemas en la socialización, para ello se han reportado casos exitosos en niños con trastorno de Asperger o con Síndrome de Rett. Lo característico de esta terapia es que resulta ser un tratamiento no invasivo, que complementa otros tratamientos, pero nunca los sustituye, sino que viene a forma parte de un conjunto de acciones terapéuticas dirigidas a neutralizar la discapacidad, aumentando el desarrollo de los potenciales residuales y generando nuevas capacidades. Su influencia se deja sentir a través del movimiento en el desarrollo de la postura, el equilibrio y el tono, facilitando el aprendizaje motor e inhibiendo patrones asociados de movimiento. Su característica es que tiene un efecto favorable en la esfera psicológica y emocional del paciente, ya que se trata de una actividad ejercida al aire libre y en contacto pleno con la naturaleza.

Dentro de un modelo triádico, la terapia mediante caballares se realiza a través de tres agentes funcionales: el profesor, el alumno y el caballo, animal que resulta ser el agente principal en dicha técnica. Podemos manifestar que la equinoterapia es una forma de trabajo integral y complementario de rehabilitación, educación y reeducación para las personas con necesidades especiales, cuyo fin es procurar una mejor calidad de vida y favorecer su integración e inclusión en la sociedad. Entre los aspectos psicológicos, educativos y terapéuticos que aporta su práctica, Rodríguez Jiménez (2011) destaca que el caballo es, principalmente, un centro de interés sobre el cual se trabaja de forma lúdica, como actividad de ocio y tiempo libre. Al desarrollarse la actividad en contacto con la naturaleza, el objetivo que se plantea es duradero, basado en la motivación, permitiendo una opción fisioterapéutica y psicomotriz, orientada a la rehabilitación de enfermedades neurodegenerativas, traumatológicas, mediante un tratamiento psico-social-emocional. Igualmente es propicio para personas con alteraciones del comportamiento, problemas de aprendizaje e inadaptaciones sociales.

Queremos dejar en claro que la equinoterapia no es un aprendizaje de la equitación, es una terapia desarrollada para mejorar aspectos físicos, psicológicos, educativos y sociales del paciente. Tanto los tratamientos como las actividades están basadas en el “método tango”, un método privativo y experimentado que se basa en actividades transdisciplinarias, donde se aprovechan los recursos intrínsicos que genera el caballo, ya que a través de la sinuosidad del movimiento se puede mejorar el equilibrio, la postura, la movilidad y la función, de igual manera, influye en el neurodesarrollo y en las trayectorias sensoriales, puesto que la unidad jinete-caballo estimula un continuo movimiento muscular que repercute e influye, en general, en todo el cuerpo.


Algunas investigaciones y experiencias realizadas a través de la “equinoterapia”

Para hablar del tema es preciso señalar algunos estudios realizados a través de esta técnica con muy buenos resultados. Una situación primigenia y concordante con esto hace referencia al neurólogo francés Chassaignac (1875, en Carreras, 2011), quien refería que el empleo del caballo mejoraba el equilibrio, el movimiento articular y el control muscular de sus pacientes así como su estado de ánimo. Barolin, pionero de la terapia equina en Austria, publicaba en 1991 los favorables resultados alcanzados durante varios años de emplear esta técnica, destacando el impacto positivo en el ajuste psicológico de los pacientes. Mientras que Candler (2003) reportaba cambios favorables en la conducta de un grupo de niños con dificultades sensoriales después de sesiones de equinoterapia.

De igual modo, Ionatamishvili y otros realizaron en el año 2003 un estudio en 100 niños paralíticos cerebrales en edades comprendidas entre 3 a 14 años, la mitad fue tratada con procedimientos de fisioterapia convencionales y la otra mediante equinoterapia. Luego, los niños fueron sometidos a una valoración sistemática encontrándose una evolución significativamente más favorable en el grupo que desarrolló la terapia a través de caballos. Con anterioridad Tauffkirchen (1978) había realizado un estudio comparativo en 27 casos de parálisis cerebral habiendo llegado a la misma conclusión. En cambio Exner (1994), empleó el procedimiento en 67 pacientes parapléjicos y cuadriplégicos durante 18 meses apreciando, entre otros beneficios, una evidente reducción de la espasticidad. Mientras que Mc Gibbon et al. (1998), evaluando los efectos de 8 semanas de equinoterapia en un grupo de 5 paralíticos cerebrales demostró un incremento en la eficiencia física y en la coordinación motora gruesa. Por último Winchester et al. (2002), publicaron los beneficiosos resultados alcanzados en la motricidad gruesa de 7 niños con retardo severo del desarrollo que fueron tratados mediante este procedimiento.


Como podemos referir, son numerosos los autores que han investigado el impacto de la equinoterapia en la Parálisis Cerebral Infantil (Horster et al, 1976; Tauffkirchen, 1977; Satter, 1977; Feldkamp 1979; Bertoti, 1988; Campbell, 1990; Sterba et al., 2002; Meregillano, 2004), coincidiendo todos ellos en afirmar que los pacientes mejoran con la equinoterapia tanto en el aspecto motor como en el psicológico, dándose el caso de que en algunos niños multidiscapacitados, privados de participar en actividades al aire libre y de jugar con otros niños, la práctica de la equinoterapia les significó un sentido y avance especial, puesto que el tratamiento se lleva a cabo en un ambiente controlado, donde la información sensorial y gradual provocó en los receptores respuestas apropiadas de adaptación. Algo similar sucede con la delfinoterapia[7], técnica para la cual se usan los delfines, animales que pueden ayudar de diversas maneras a personas tanto con trastornos físicos como emocionales. Los animales empleados en estas terapias resultan ser dóciles, bien amaestrados y están acostumbrados al contacto con personas. ¿Pero que hace atrayente la utilización de los delfines en esta realidad terapéutica? es que estos cetáceos emite ondas ultrasónicas de distintos tipos, que circulan por todo el cuerpo y que operan, beneficiosamente, sobre el sistema nervioso. Vemos entonces que en este proceso, la acupuntura, la quiropraxia, la terapia floral y otros muchos procedimientos complementarios van ganando, progresivamente, espacio entre los profesionales dedicados a la atención de niños discapacitados o con personas en procesos de liberación de traumas u otras variantes deficitarias.


Terminamos señalando que a partir de 1960 se generaliza el empleo de la equinoterapia de forma progresiva en países como Alemania, Austria, Suiza, Noruega, Inglaterra y Francia, comenzando a emplearse el término de “hipoterapia”. En 1969 se crea en los Estados Unidos la Asociación Profesional de Equitación Terapéutica Internacional (PATH Internacional) o American North Riding for the Handicapped Association (NARHA), con el objeto de ayudar a personas con necesidades especiales en la promoción de actividades y terapias asistidas por equinos (EAAT). En 1987 un grupo de 18 fisioterapeutas de los Estados Unidos (E.U.) y Canadá viajan a Alemania a estudiar hipoterapia, y a partir de entonces se estandariza su empleo, lográndose su máximo esplendor organizativo en el periodo 1988-1992. En 1993 se funda en E.U. la American Hippotherapy Association (Asociación Americana de Hipoterapia), cuya misión es promover la investigación, educación y la comunicación entre los terapeutas físicos y ocupacionales y las personas con discapacidad, utilizándose el caballo para el enfoque del tratamiento basado en los principios de la hipoterapia clásica. Posteriormente, se establece en los E.U. un registro nacional de equinoterapeutas y en 1999 se reconoce ya con rango de especialidad.

En la actualidad existen en ese país más de 700 centros que desarrollan actividad con asociaciones de personas que presentan algún tipo de necesidades especiales. En líneas generales, los clientes que se benefician de la hipoterapia puede tener una variedad de diagnósticos, tales como: parálisis cerebral, esclerosis múltiple, retraso del desarrollo, lesiones traumáticas del cerebro, derrame cerebral, autismo y discapacidades de aprendizaje o de lenguaje. Sin embargo, es necesario manifestar que la hipoterapia o Programa Terapéutico de Equitación no es apta para todas las personas, debiendo cada usuario potencial ser previamente evaluado, de forma individual, por profesionales de la salud capacitados para ello.

Conclusiones generales

Si reflexionamos desde la coherencia de salud física, espiritual y mental, podemos corroborar que, la concomitancia entre la medicina convencional y la complementaria posibilitan una terapia más humanizada e integrativa. En este contexto, la resignificación de “terapia” potencia una construcción mucho más significativa de la salud y del bienestar que, a grandes rasgos, desemboca en una mejor calidad de vida para el individuo. De más está decir que, en esta convivencia armónica, quien sale ganado es la persona, hecho que se pone de manifiesto a través de los diversos estudios realizados. A modo de ejemplo, en Chile tendríamos las “Experiencias con medicinas alternativas y complementarias (MAC) en dos consultorios de Atención Primaria con seguimiento un año después” (Chomón, 2010, p. 27), dicha investigación corrobora el beneficio del acto de complementariedad. Como hecho relevante, actualmente en Chile ya se han reconocido por el Ministerio de Salud, tanto la Acupuntura (Publicado en el Diario Oficial de 26/05/08) como la Homeopatía (Publicado en el Diario Oficial de 16/03/10), ambas terapias van de apoyo para el tratamiento de patologías diversas. La propuesta técnica la vemos reflejada en Estudio de evaluación de Terapias Complementarias en el Sistema Público (2008), realizado por la Corporación Centro de Estudios para la Calidad de Vida. La temática contempla un área técnica encargada de las orientaciones de política, elaboración de regulación, normas, y apoyo a la gestión de actividades relacionadas con el conocimiento y práctica de las llamadas Medicinas Complementarias/Alternativas[8], en base a lo cual, entre las Medicinas Complementarias y/o Alternativas que se practican en Chile destacan: la Homeopatía, la Acupuntura, la Naturopatía, la Quiropraxia, la Sintergética, las Terapias Florales y la Apiterapia. Otras prácticas aparentemente menos complejas corresponderían al Reiki, la aromaterapia, el quiromasaje y otras. Hoy en día se entiende que todas las medicinas trabajan en forma complementaria, hablándose entonces de una Medicina Integrativa”[9].


Mediante estas prácticas legales, se perciben avances conjuntados que apoyan el tratamiento de múltiples patologías, con ello no se pierde de vista las normas básicas de calidad ni la de los derechos a las personas. Esta mirada más holística de la enfermedad, integrada en las redes institucionales de salud, puede ser un modelo innovador que apunta a la convergencia de terapias complementarias con la medicina alópata (convencional), haciendo de ambas una sola Medicina, más satisfactoria, cuyo beneficio tanto para usuarios como para él o los tratantes, apunta a la conjunción de cuerpo (técnica), psique (mente) y espíritu (Sugobono, 2010, p. 48).

Referencias

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2.        [ref. de 28 de noviembre de 2011]. Disponible en Web: http://www.colegiodehomeopatas.cl/2009/12/politica-nacional-sobre-medicinas-complementarias-alternativas/
3.        American Hippotherapy Association (Asociación Americana de Hipoterapia)  (1996). Programa terapéutico de equitación. [ref. de 24 de noviembre de 2011]. Disponible en Web:  http://www.americanequestrian.com/hippotherapy.htm
4.        Barolin, G. S. and Samborski, R. (1991). The horse as an aid in therapy. Wien Med Wochenshr. 141 (20), 476-481.
5.        Bertoti, D. (1988). Effect of Therapeutic Horseback Riding on Posture in Children with Cerebral Palsy. Physical Therapy, 68 (10), 1505-1512.
6.        Campbell, S. (1990). Efficacy of Physical Therapy in Improving Postural Control in Cerebral Palsy. Pediatric Physical Therapy, 2(3), 121-182.
7.        Candler, C. (2003). Sensory integration and therapeutic riding at summer camp: occupational performance outcomes. Phys Occup Ther Pediatr. 23(3), 51-64.
8.        Carreras, F. (2011). Historia de la equinoterapia en el mundo. Revista veterinaria argentina, Año IX, Nº 68. Vol XXVIII, Nº 283.
9.        Contreras, R. (2010). ¿Yoga existista o Yoga liberación? Revista uno mismo, Año 20/Nº 246, p. 21-22.
10.     Los delfines [ref. de 23 de noviembre de 2011]. Disponible en Web: http://www.jessnunezprado.blogspot.com/
11.     Equinoterapia [ref. de 24 de noviembre de 2011]. Disponible en Web: http://www.fundacionbelen.org/base_datos/equinoterapia.html
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13.     Estudio de evaluación de Terapias Complementarias en el Sistema Público de Salud. Informe Final. Centro de Estudios para la Calidad de Vida. (2008). [ref. de 24 de noviembre de 2011]. Disponible en Web: http://www.minsal.gob.cl/portal/url/item/9d59798fb14ad056e04001011f01399e.pdf
14.     Feldkamp, M. (1979). Motor Goals of Therapeutic Horseback Riding For Cerebral Palsied Children. Rehabilitation, 18 (2), 56-61.
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17.     Ionatamishvili, N. I.; Tsverava, D. M.; Lorija, M. and Avaliani, L. A. (2003). Advantages of ride therapy in different forms of infantile cerebral palsy. Zh Nevrol Psikhiatr Im S S Korsakova, 103 (2), 25-27.
18.     McGibbon, N.; Andrade, C.; Widener, G. and Cintas, H. (1998). Effect of an equine-movement therapy program on gait, energy expenditure, and motor function in children with spastic cerebral palsy: a pilot study. .Developmental Medicine and Child Neurology 40, 754-762.
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22.     Ministerio de Salud Subsecretaria de Salud Pública. Otorga reconocimiento y regula a la Acupuntura como profesión auxiliar de la salud. (2006). [ref. de 28 de noviembre de 2011]. Disponible en Web: http://www.minsal.gob.cl/portal/url/item/6b9b19ab92d88fc3e04001011f010f22.pdf
23.     Moreira, M. A. (2010). ¿Por qué conceptos?  ¿Por qué aprendizaje significativo? ¿Por qué actividades colaborativas? ¿Por qué mapas conceptuales? Qurriculum 23, 9-23.
24.     NARHA es ahora la Asociación Profesional de Equitación Terapéutica Internacional (PATH Internacional). [ref. de 24 de noviembre de 2011]. Disponible en Web: http://www.pathintl.org/
25.     Novak, J. D. (1981). A theory of education. Ithaca, New York: Cornell University Press.
26.     ¿Qué es la medicina complementaria? [ref. de 13 de noviembre de 2011]. Disponible en Web: http://www.chemocare.com/es/complementary_medicine_es.asp
27.     Rodríguez Jiménez, L. (2011). Las terapias ecuestres: El caballo como elemento rehabilitador, igualador y educativo. Educación y futuro digital. [ref. de 24 de noviembre de 2011]. Disponible en Web: http://www.cesdonbosco.com/revista/foro%20II/laurarodriguez.pdf
28.     Satter, L. (1977). Horseback Riding Therapy for Children With Movement Malfunction Considering Especially Cerebral Palsy Patients. Pediatric and Padologie, 13, 337-334.
29.     Sterba, J. A.; Rogers, B. T.; France, A. P. and Vokes, D. A. (2002). Horseback riding in children with cerebral palsy: Effect on gross motor function. Devlopment Medicine and Child Neurology, 44(5), 301-308.
30.     Sugobono, N. (2010). El poder del vacío. Revista uno mismo, Año 20/Nº 246, p. 48-49.
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35.     Torres Chomón, P. (2010). Ya viene la 7ª Convergencia de Medicina Humanizada e Integrativa. Revista uno mismo, Año 20/Nº 246, p. 26-29.
36.     Winchester, P.; Kendall, K.; Peters, H.; Sears. N. and Winkley, T. (2002). The effect of therapeutic horseback riding on gross motor function and gait speed in children who are developmentally delayed. Phys Occup Ther Pediatr, 22 (3), 37-50.




[1] Término extraído de la Conferencia “La posibilidad y urgencia de una Educación para el Ser” del Dr. Claudio Naranjo.
[2] Opinión reflejada en http://www.ohani.cl/cancer_terapias_alternativas_1a.htm
[3] Categorías sacadas de: http://www.chemocare.com/es/complementary_medicine_es.asp
[4] Más detalles en Terapia de Polaridad: http://es.wikipedia.org/wiki/Terapia_de_Polaridad
[5] Parte de estas descripciones las encontramos en: ¿Qué es la medicina complementaria?, ver bibliografía.
[6] Queremos aclarar que parte de este apartado está basado en “Equinoterapia” artículo que se puede encontrar en http://www.fundacionbelen.org/base_datos/equinoterapia.html
[7] Más información se puede encontrar en http://www.jessnunezprado.blogspot.com/
[8]  Más información en Medicinas Complementarias / Alternativas. Ver bibliografía.
[9] Datos corroborados a través del Colegio de Homeópatas en el artículo publicado “Acerca de una Política Nacional sobre Medicinas Complementarias / Alternativas” (2009). Ver bibliografía.

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